Cómo caminar en amor

Mucho de lo qué ocurre hoy en nuestro mundo puede ser caracterizado por conflictos. Tenemos conflictos entre individuos, en la familia, en grupos, entre razas, entre religiones y entre naciones. Los conflictos son motivados por los intereses personales. Y resulta como consecuencia que un grupo gana y el otro pierde. Tales pérdidas no se olvidan. Se guardan, hasta que surge una oportunidad para la venganza. Así que vemos que un conflicto produce más conflicto. Y esto lo podemos ver en nuestra historia.

Pero cuando vemos a través de la historia descubrimos el ejemplo de uno quién sugirió una forma diferente de como los individuos pueden tratarse, una forma dónde los intereses personales están sujetos al interés de los otros. Esta persona, por supuesto es, Jesucristo, el Hijo de Dios, el Mesías. Y su forma de vivir fue de un amor desinteresado.

Romanos 5:8 – “Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Imiten a Dios

Pablo nos dice en Efesios capítulo 5, “imiten a Dios”. Un imitador es una persona que intenta actuar como otra. Así que deberíamos imitar a Dios. Pero, ¿como es Dios? Su naturaleza es el amor: 1 Juan 4:8…”Dios es amor”. Lo que el Apóstol Juan esta diciendo es que no hay mas grande expresión del amor que Dios. Él define lo qué es el amor. Por tanto, primero miremos a Dios; lo qué podemos aprender del él:

  • Dios es el creador; El da vida a su creación.
  • Dios es el proveedor y sustentador; El provee para las necesidades de su creación.
  • Dios es sanador; El restaura al que esta enfermo.
  • Dios es el consejero; El provee consejo y dirección para su gente.
  • Dios es el consolador; El provee alivio a su gente.

Y la más grande figura del amor de Dios para nosotros fue demostrada en la vida y la muerte de su hijo, Jesús:

Juan 3:16 – “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

1 Juan 4:9-10-“En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió á su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.En esto consiste el amor: no que nosotros hayamos amado á Dios, sino que él nos amó á nosotros, y ha enviado á su Hijo en propiciación por nuestros pecados.”

Cuando Dios tuvo que demostrar su amor, Jesús no retuvo nada. El demostró amor sin límites, porque representaba el amor eterno de Dios.

¿Es posible que nosotros podamos amar así? Bueno, nosotros como hijos de Dios tenemos el potencial de tener la misma fuente de amor. Pablo nos dice en Efesios capitulo 5, “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados…” Somos hijos de Dios tenemos la misma naturaleza. Recuerda lo que se dicen en Génesis 1:27- – “Y crió Dios al hombre á su imagen, á imagen de Dios lo crió; varón y hembra los crió.” También, cuando recibes el espíritu de Dios, el derrama su amor en tu corazón.

Romanos 5:5…”Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado.”

¿Entonces, quien eres tú? Tú eres un amado hijo de Dios. Has estado y estas ahora beneficiándote del amor de Dios y continuaras experimentándolo. Cada día Dios continúa dándote la vida, proveyendo para tus necesidades, sanando tu cuerpo, mente y alma, guiándote y consolándote.

Así como hijo de Dios estas experimentando el amor de Dios, pero además de eso

Eres capaz de amar. ¿Dios te pediría de hacer algo que no podrías hacer?

Bien, mira lo que Cristo nos dijo que hiciéramos:

Juan 13:34-35- “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos á otros: como os he amado, que también os améis los unos á los otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.”

¿Qué significa de amarse unos a los otros? ¿Es un sentimiento que expresamos? No. Es un comportamiento y una acción motivada por Cristo.

Imitar solo a Cristo

Amar a alguien significa:

Aceptar a aquella persona

Querer complacer a esta persona

Esforzarse por el bien de esa persona

Poner los intereses de esta persona antes que nuestros propios intereses.

Para amar a otros debes:

Pensar bien de los demás: Filipenses 4:8- “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad.” ¿Que acerca de tus pensamientos? ¿Estas pensando demasiado en las faltas de los otros? ¿Has escuchado rumores y falsas acusaciones sobre otros? ¿Estas ignorando las buenas cualidades de otras personas? Aquí es donde el amor comienza. Cambia tu pensamiento. Cada pensamiento ya sea positivo o negativo siembra una semilla que después cosecha un comportamiento. Siembra pensamientos positivos en tu mente y encontraras mas fácil mostrar amor a otros.

Hablar bien de otros; Santiago 5:9- “Hermanos, no os quejéis unos contra otros, porque no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta.” ¿Cuando hablas de otros, hablas de sus faltas y de sus deficiencias? ¿Pasas información negativa sobre otras personas? Pero, si te importan los sentimientos y el bienestar de otros tendrás que aprender a sujetar tu lengua. Y no te olvides que todo lo que siembres eso vas a cosechar, si hablas negativamente sobre tu hermano o hermana en Cristo, probablemente alguien hablara negativamente de ti.

Hablar bien a otros; Efesios 4:29- “Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia á los oyentes.” Así que podemos demostrar el amor de Dios en edificarnos unos a otros.

Orar por otros y busca oportunidades para hacer el bien a las personas. Lucas 6:27-28- “Mas á vosotros los que oís, digo: Amad á vuestros enemigos, haced bien á los que os aborrecen; Bendecid á los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.” Siempre podemos mostrar amor unos a otros al orar unos por otros. Y si tienes una queja sobre alguien o si piensas que debes confrontar a alguien acerca de algún hecho, o de alguna palabra que han hablado, la cosa para hacer es orar al respecto antes de hacer alguna acción.

Ves que en tus propias fuerzas y sabiduría, no podemos cambiar a una persona. Vemos a menudo cosas que deberían ser cambiadas, pero debemos llevar el problema a Dios, porque el tiene el poder de cambiar a un individuo. Así que haz del problema un asunto de oración. Luego si Dios quiere que te involucres en la situación, el te instruirá. Y siempre busca oportunidades de hacer el bien a otros. Salomón nos advierte en Proverbios 3:27- “No detengas el bien de sus dueños, Cuando tuvieres poder para hacerlo.”

Servir a otros; Gálatas 5:13- “Porque vosotros, hermanos, á libertad habéis sido llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión á la carne, sino servíos por amor los unos á los otros.“

Entonces, estas son todas las formas en las que puedes amar a otros: Piensa bien, habla bien, ora por ellos, haz el bien y sirve a los demás. La única cosa que lo impide es el ego. Amar a otros pondrá al ego a morir:

Necesitamos contarnos a nosotros mismos muertos al pecado y a nuestra naturaleza pecaminosa.

Romanos 6:11- “Así también vosotros, pensad que de cierto estáis muertos al pecado, mas vivos á Dios en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Romanos 8:13- “…mas si por el espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis.”

Y ofrecernos a Dios:

Romanos 12:1- “…presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto.”

Hermanos y hermanas, Jesús nos advierte en Mateo 24:12 que en los últimos días, “Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriará.” Así que, hay una gran necesidad de que nosotros caminemos en amor hoy más que nunca. ¡Comencemos a caminar en amor hoy mismo!

“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados: Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó á sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio á Dios en olor suave.” Efesios 5:1-2

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El primer paso en llevar a cabo el plan de Dios en nuestras vidas es recibir el regalo de la vida eterna. Si no has recibido la vida eterna, pídele a Dios ahora mismo para que te la conceda por medio de la fé: “Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salvación,” Romanos 10:9-10. Haz esta oración creyendo en tu corazón:

Señor Jesús:
Ahora me arrepiento de mis pecados y me vuelvo a tí. Creo que moriste en la cruz por mi y resucitaste de la muerte para pagar el precio de mis pecados. Recibo ahora el regalo de la vida eterna y te recibo como Señor de mi vida. Gracias Jesús.

 

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