Nuestra protección

Habitando en el lugar secreto del Altísimo: Porque habito al abrigo del Altísimo, morare bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en él confiaré. Y él me librará del lazo del cazador: De la peste destructora. Con sus plumas me cubrirá, Y debajo de sus alas estaré seguro: Escudo y baluarte es su verdad. No tendré temor de espanto nocturno, Ni de flecha que vuele de día; Ni de pestilencia que ande en oscuridad, Ni de mortandad que en medio del día destruya. Caerán a mi lado mil, Y diez mil a mi diestra: Mas a mi no llegará. Ciertamente con mis ojos mirare, Y veré la recompensa de los impíos. Porque tú he puesto á Jehová, que es mi esperanza. Al Altísimo por mi habitación, No me sobrevendrá mal, Ni plaga tocará mi morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de mí, que me guarden en todos mis caminos. En las manos me llevara, Para que mi pie no tropiece en piedra. Aplastare al león y a la víbora.; Hollare fieras y serpientes. “Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: lo pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé: Con él estaré yo en la angustia: Lo libraré, y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación. Salmo 91

Me guardas en el refugio de tu presencia: ¡Cuán grande es tu bien, que has guardado para los que te temen, Que has obrado para los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! Me esconderás en el secreto de tu rostro de las arrogancias del hombre: Me pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas. Bendito Jehová, porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad sitiada. Salmos: 19-21

La armadura completa de Dios: Por lo demás, me fortalezco en el Señor, y en la poder de su fuerza. Me visto de toda la armadura de Dios, para que pueda estar firme contra las asechanzas del diablo. Porque no tengo lucha contra seres humanos; sino contra principados, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo en tinieblas, contra maldades espirituales que dominan las regiones celestiales. Por tanto, tomo toda la armadura de Dios, para que pueda resistir en el día malo, y estar firme, habiendo acabado todo. Estoy pues firme, ceñido con la verdad, y vestido de la coraza de justicia. Y calzado los pies con la disposición de predicar el evangelio de paz; Sobre todo, tomo el escudo de la fe, con que pueda apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomo el casco de la salvación, y la espada del Espíritu; que es la palabra de Dios; Orando en todo tiempo con toda petición y súplica en el Espíritu, y manteniéndome alerta y perseverado en la oración por todos los santos: Efesios 6:10-18

El amor de Dios nos rodea: Muchos dolores hay para el impío; Pero como yo espero en Jehová, me cercará la misericordia. Por lo tanto me alegro en Jehová, y me gozo con los justos: Y canto con los rectos de corazón. Salmo 32:10-11

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